DAMAS ESPAÑOLAS
EL JUEGO DE DAMAS
Como es lógico, cada pueblo o región tiene su mejor jugador. Esto también pasaba en la provincia de Alicante, donde había aficción en Orihuela y otros pueblos. Yo solía jugar con los jugadoros de Orihuela, pero siempre se hablaba de un jugador con el apodo de "Carcelero" que vivía en Callosa del Segura. En este pueblo "El Carcelero" era el mejor jugador de todos los tiempos y todo el mundo siempre hablaba de sus hazañas.  Antonio Perez y yo habíamos jugada ya varias veces con otros jugadores de Callosa y más de una vez ellos nos dieron una lección. Yo fui el primero en lanzarme a la aventura y me presenté un día en Callosa para jugar con el maestro. Era un hombre majestatuoso que por todos era tratado con un gran respeto. No era nada extraña; el maestro era un gran campeón de dominio y nadie pudo medirse con el cuando se trataba de jugar a las damas. Cuando me presenté aquel día en Callosa, el maestro amablemente me invitó a jugar y en cuestión de segundos nuestra mesa estaba lleno de jugadores que con boca abierta seguían la partida. No era normal ver un holandés que se atravía jugar con el gran maestro. La primera partida estaba ganada, pero se me escapó la partida, puesto que el maestro era un experto en los finales. La segunda partida gané por un golpe y la tercera me ganó el maestro, porque era un verdadero maestro en el juego clásico. Para el maestro jugar una partida no era cosa de 5 minutos, él pensaba largamente sobre cualquier jugada y esto era la
desesperación de más de uno. No me causaba problemas esta habitud del maestro, puesto que estaba ya acostumbrado en jugar partidas de 4 a 6 horas, así que por mí podía pensar todo el tiempo que quisiera.

El maestro y yo nos hemos visto más de una vez y hemos jugado bastante partidas, pero me parece que finalmente el resultado se quedó más o menos en empate. Tal vez con una ligera ventaja en mi favor. Sabía que jugaba mejor que el maestro, pero para ganarle tuve siempre que usar todo mi arsenal de trucos y golpes. Como me costaba tanto trabajo ganar a este jugador invité a Victor Cantalapiedra Marin de Valladolid a jugar también con él, y aquí pasaba lo mismo. Después de unas partidas, tampoco se podía decir quién aquí era el mejor.

Un día invité a Antonio Perez Padilla de Orihuela a jugar con el maestro. Antonio Perez era el mejor jugador de Orihuela y todo dependía del día. Era capaz de jugar magistralmente unos días y jugar mal el día siguiente. Como sea había ya preparado a Antonio la forma de jugar del maestro y sobre el tiempo que el maestro necesitaba para cada jugada. No cabe duda que aquel día Antonio estaba en una formidable forma y muy motivado, porque lo imposible tuvo lugar en Callosa de Segura en el año 1994. El maestro iba a ser batido por un desconocido jugador de Orihuela que a la vez se hizo famoso en aquel día y cuya partida nunca podrá olvidar. Para mi era la mejor partida que he visto jamás de las Damas Clásicas en España y por eso la reflejo aquí..

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ANTONIO PEREZ PADILLA, UN FAMOSO JUGADOR DE ORIHUELA